Alejandro Valverde y el Tour de Francia no se quieren. El corredor murciano, uno de los favoritos para ganar la carrera, se vio obligado a abandonar debido a una caída saldada con una fractura abierta de la clavícula. En una etapa que se adjudicó el alemán Matthias Kessler, las aspiraciones del ciclismo español para intentar ganar el Tour de Francia quedaron cercenadas de cuajo.
Valverde, un corredor que había despertado una gran ilusión entre la afición española, tuvo que abandonar hace un año el Tour en la decimotercera etapa debido a los problemas que tenía en la rodilla izquierda. Había ganado la etapa de Courchevel, por delante del mismísimo Lance Armstrong. Era líder de la clasificación de jóvenes y quinto en la general.
Iba fuerte
Su primera parte de Tour había resultado fantástica. Este año llegaba pletórico a la cita francesa, a una prueba que había perdido a hombres importantes como Ullrich, Basso, Vinokourov o Mancebo, lo que acrecentaba sus posibilidades de estar en lo más alto del podio. Valverde es uno de esos ciclistas que sólo sale a las carreras para ganarlas.
Le estaban enseñando en su equipo a moderarse, a centrar sus objetivos. El infortunio se ha cebado con él de una forma injusta, increíble, a 20 kilómetros de uno de las ciudades que mas afición tiene por el ciclismo del mundo, Valkenburg.
Su director, Eusebio Unzue, estaba desolado: «Enseguida hemos visto que era la clavícula, y no por el dolor que tenía Alejandro, que parecía mucho, sino porque al palparle se le veía que la tenía rota. Le sobresalía un bulto por encima de la camiseta. Casi no me lo creo».
Las palabras de un abatido Unzue por ese enemigo inesperado que son las caídas, contra el que nada se puede hacer, también impregnó a sus compañeros de equipo. El gallego Óscar Pereiro explicaba lo sucedido: «Estábamos delante en el pelotón, sobre el puesto 15, porque sabíamos que había peligro. Chente García Acosta iba delante, yo detrás y luego Valverde. No ha pasado un equipo por al lado y nos ha hecho un sandwich. Alejandro se ha caído».
En esa misma caída estuvieron el alemán Andreas Klöden y el francés Sebastién Joly. No fue una caída multitudinaria. Hay que hablar, y no es recurrir a un tópico, de la mala suerte. Valverde, un corredor llamado a ser uno de los grandes del ciclismo mundial, está maldito en el Tour de Francia. Ni siquiera se circulaba a gran velocidad.
La desgracia es que todos veíamos que este Tour, que comenzó viciado en Estrasburgo, podría haber estado destinado al chico de Las Lumbreras, que deberá esperar otro año. Han pasado dos trenes por su vida deportiva en este país y no ha podido coger ninguno de ellos. No fueron los únicos a los que el azote de las caídas sacudió en esta clásica etapa, que recorría parte de los parajes de la Lieja-Bastogne-Lieja con el final de la Amstel Gold Race.
Día de desgracias
En un día de desgracias para nuestro ciclismo, José Luis Arrieta se encontró de frente con el Cauberg a menos de dos kilómetros de la meta, cuando cabalgaba en solitario después de sobrevivir a una escapada que se inició en el kilómetro 17 de la etapa. Estuvo 198 kilómetros pedaleando en cabeza, primero con otros cuatro hombres, entre ellos Unai Etxebarría, que no descansa en sus ataques, y luego en solitario.
Le quedaban 18 kilómetros, el Cauberg y la jauría humana que le perseguía. Se le acumuló el trabajo. Otro de los que perdió tiempo fue Iban Mayo, que apareció entre los primeros en la subida al puerto final y luego desapareció. Había pinchado a 22 kilómetros de la meta. Le esperaron Verdugo, Landaluze y David López, que le reintegraron rápido al pelotón. Luego pagó los esfuerzos. Un día para olvidar.
Tras ser atendido en el hospital , a Alejandro Valverde se le diagnóstico una fractura de la clavícula derecha que en principio parece limpia. Fue trasladado por el servicio médico del Tour a urgencias del Hospital de Maastricht. Probablemente será trasladado a España donde se decidirá si le operan o no, aunque la impresión de los médicos es que tendrá que ser operado. Lo normal es que hoy se traslade a Murcia.
Erik Dekker tenía fracturados varios dientes, cortes por todo el cuerpo. Tuvo que pasar un escáner cerebral. Fue trasladado al hospital de la localidad de Verviers.
El americano Fred Rodríguez tenía un traumatismo en la espalda y en la muñeca derecha. Fue trasladado al mismo hospital que Dekker y deberá de pasar radiografías. También tendrá que pasar un escáner cerebral.