 ABATIDOS. Klinsmann deja el campo mientras Podolski, sentado en el césped, lamenta la eliminación de Alemania. / REUTERS |
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| LA FICHA |
Alineaciones
Alemania: Lehmann; Friedrich, Mertesacker, Metzelder, Lahm; Schneider (Odonko, 83), Ballack, Kehl, Borowski (Schweinsteiger, 73); Klose (Oliver Neuville, 105 y Podolski.
Italia: Buffon; Zambrota, Materazzi, Cannavaro, Grosso; Camoranesi (Laquinta, 91), Gatusso, Pirlo, Perrota (Del Piero, 104); FrancesTotti; y Luca Toni (Gillardino, 74)..
Goles
0-1: Min 119, Fabio Grosso.
0-2: Min 120, Del Piero.
Árbitro
Benito Archundia (México) amonestó a Tim Borowski, Christoph Metzelder, Mauro Camoranesi.
Incidencias
Semifinal del Mundial 2006 disputada en el Westfalenstadion de Dortmund ante cerca de 65.000 espectadores. |
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Alemania llora. Italia hace buena su cábala. Cada doce años le toca jugar la final del Mundial. Y en ella está. Como en México 70. Como en España 82, donde fue campeón. Como en Estados Unidos 94, donde perdió por penaltis. Y logró su clasificación a lo grande. Con buen juego, casta y ambición. No fue la Italia rácana de tantas veces. Fue una Italia segura de sí mismo, que salió a ganar y ganó. Todo lo contrario que Alemania, impotente para imponer su estilo de juego y cobarde cuando se sintió inferior.
El Westfalstadion, con esas gradas empinadas como pocas, era un infierno. Sesenta mil alemanes intimidaban. O al menos esa era su intención. Sabían más y mejor que nadie que para ganar al enemigo que estaba enfrente siempre hay que exponer un valor añadido. No había un alemán que no supiera que Italia siempre se le atraganta a su selección y ayer no iba a ser una excepción. No lo fue.
Italia mostró su mejor versión. Se crecen con el castigo estos azzurri. Siempre saben qué partido jugar. Hasta en situaciones extremas. Al cuarto de hora ya tenían a Alemania con la boca abierta. Pero se trataba de Alemania, no de un rival cualquiera. Y cuando los de Klinsmann se dieron cuenta de que los de Lippi estaban mejor colocados sobre el campo, se habían hecho con el balón y lo triangulaban con orden y sentido, no se desesperaron. Ya habían vivido una situación parecida ante Argentina. Se echaron para atrás, se cubrieron las espaldas y a esperar su momento.
Italia tuvo la final nada más comenzar la prórroga. En un minutos, dos remates a la madera con Lehmann superado. Gilardino y Zambrotta. No quiso entrar el balón. Como si tuviera miedo de reventar el Mundial. Alemania seguía perdida y parecía buscar los penaltis en los que nunca falla de forma descarada, aunque quedara media hora por delante. Italia se dio cuenta y se fue a por el partido, ya con Iaquinta, un segundo delantero sobre el campo y poco después también con Del Piero.
Tanto se fue arriba Italia, que hasta le crearon dos ocasiones claras de gol de Podolski en sendos contragolpes. Hubiera sido ya demasiado premio para un equipo tan timorato y corto de todo -juego y ambición- como el alemán.
Lo que Italia no encontró en los dos primeros remates de la prórroga lo encontró en las dos últimas acciones. Dos goles. Grosso y Del Piero. Inapelable. 0 2