El catedrático de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Alicante (UA) Luis Cibanel alertó ayer de la posibilidad de que los recién nacidos cuyas madres han sido maltratadas durante el embarazo desarrollen una tendencia a la agresividad, la ansiedad o la hiperactividad.
Así lo explicó tras impartir en el campus de San Vicente del Raspeig la conferencia Vida psíquica y emocional del feto, incluida en el curso Salud mental infantil desde la gestación de la Universidad de Verano Rafael Altamira.
Según este experto, varios estudios han demostrado que los niños cuyas madres han estado sometidas durante la gestación a una situación constante de tensión o amenazas como los malos tratos desarrollan problemas de conducta relacionados con la agresividad, la ansiedad o la hiperactividad, entre otros.
Igualmente, las madres con matrimonios «mal avenidos» tienen una posibilidad «237 veces mayor de alumbrar niños con este tipo de problemas» que el resto, dijo, al tiempo que destacó la importancia, tal y como recogen algunos psicoanalistas o la corriente que encabeza el experto checo Stanislav Groof, de acariciar al feto, hablarle o ponerle música para su futuro desarrollo.
En esta línea, si se dan por parte de la madre y del padre ese tipo de gestos afectuosos, «el feto comienza a sentirse seguro y protegido y luego, cuando nace, muestra más autoestima».
Fumadoras
«Basta con que la madre piense en fumar para que el bebé empiece a alterarse en su interior», ejemplificó Cibanel, según el cual muchos niños abandonados en hospicios manifiestan a la larga, debido a la ausencia de «estímulos de cariño, psicosis infantil, autismo o una depresión analítica, es decir, la que está relacionada con la falta de apoyo del otro».
«Son niños sin vitalidad ni emoción, que tienen la mirada apagada. Comienzan a tener problemas de sueño o dejan de comer porque se dejan morir. Incluso en algunos casos llegan a la muerte», agregó el catedrático.
A su juicio, los niños que superan esta fase tendrán, además, en el futuro una tendencia mayor al alcoholismo y la drogadicción para «compensar ese primer vacío».
El curso que se desarrolla en la UA tiene, precisamente, por objetivo sensibilizar a los profesionales de la salud que intervienen en el cuidado de las embarazadas o en el parto, así como a los psicólogos, educadores, ginecólogos o asistentes sociales, la importancia de la vida psíquica del niño antes de su nacimiento.
Según explicó en rueda de prensa su directora, la profesora de Enfermería Materno-Infantil de la UA María Teresa Ruiz, en muchas ocasiones estos aspectos «no se suelen tener en cuenta por la presión asistencial o las listas de espera» sanitarias.