El biquini, una sencilla composición de cuatro triángulos para cubrir las zonas más eróticas de la mujer, cumple hoy sesenta años y sigue sin una arruga, y en la cresta de la ola de una moda que nació con aires de revolución y mucha seducción.
El creador del biquini tal y como lo conocemos hoy fue un hombre, el ingeniero francés experto en mecánica del automóvil, Louis Réard.
Considerado como uno de los inventos más revolucionarios de la historia de la moda, el biquini fue presentado en sociedad cinco días después de las pruebas nucleares efectuadas por Estados Unidos en el atolón del mismo nombre, situado en el Pacífico.
Con el reclamó de desvelar el "más pequeño de los más pequeños trajes de baño del mundo", Réard convocó a la prensa el 5 de julio de 1946 en la piscina Molitor de París.
No hubo desfile ni pase de modelos. Sólo una bailarina del Casino de París, habituada a actuar desnuda, Micheline Bernardini, accedió a lucir esa novedosa prenda envuelta en el perfume del escándalo.
Y si Réard fue el padre del biquini, la que le bautizó -según la leyenda- fue Bernardini. "Señor Réard, su bañador va a ser más explosivo que la bomba de biquini", le dijo al parecer la bailarina al ingeniero reconvertido en la lencería al verse obligado a tomar las riendas, tras la Segunda Guerra Mundial, de la corsetería familiar.
Condena vaticana y tímida aparición
Condenado por el Vaticano, el biquini no propulsó inmediatamente a Réard a la fama como él esperaba.
Los primeros modelos hicieron su tímida aparición a finales de la década de los 40 en las playas de Europa, pero las autoridades italianas, portuguesas y españolas lo prohibieron por influencia de la Iglesia católica. Prohibición que en España llegó hasta los 70.
Dos mujeres de rompe y rasga contribuyeron decididamente a resquebrajar ese impedimento: la francesa Brigitte Bardot y la estadounidense Jayne Mansfield. En la mítica Et dieu créa la femme (1956), el realizador francés Roger Vadim convirtió a BB en un nuevo tipo de mujer moderna, libre con su cuerpo y sus deseos... y luciendo su escultural figura en biquini.
Un año después, la también rubia y de curvas generosas Mansfield aparecía, muy sonriente, en la portada de la conservadora "Life Magazine" con un biquini blanco y rodeada de muñecas con la misma prenda pero en negro, flotando todas en una piscina y con las manos cruzadas detrás de la nuca.
La aportación de Ursula Andress
 Ursula Andress, en una escena de la película 007 contra el Dr. No. / ARCHIVO |
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Y si esas imágenes que están en el subconsciente colectivo fueron decisivas para la liberación de la mujer no menos influyentes fue para el éxito del biquini la aportación de la primera 'chica Bond', Ursula Andress, saliendo de una playa en 007 contra el Dr. No.
Pero también Marylin Monroe, Rita Hayworth o Raquel Welch pusieron algo más que un granito de arena en el impulso imparable de esa prenda de apenas 70 centímetros cuadrados de tejido que transformó a la mujer en objeto de deseo.
La música también contribuyó. Determinante fue una canción que Brian Hyland compuso en 1961 y cuyo estribillo Itsy bitsy teenie weeniw yllow polka dot biquini se escuchaba en muchas playas a través de los transistores.
Y quien no recuerda, en España, el "Ana María se fue buscando el sol en la playa, con su maleta de piel y su biquini de rayas...", de Formula V, que fue todo un bombazo en 1973.
En definitiva, han pasado 60 años y el biquini, con diseños cada vez más imaginativos, no ha cogido ni una arruga y mantiene intacto su poderoso poder de atracción, seducción y erotismo.