Son las 7.45 horas del viernes 30 de junio. Faltan 15 minutos para que un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía aparezca en la entrada de la Comisaría y empiece, como todos los días, a distribuir números de orden a los ciudadanos que pretenden renovar o hacer por primera vez su documento nacional de identidad (DNI) y/o el pasaporte. Unas 250 personas, de todas las edades, forman una cola que se inicia en la puerta principal del edificio oficial, se extiende por la gran escalinata que conduce a la misma y por la especie de plaza donde se levanta la Comisaría.
La primera en conseguir uno de los 130 números que tocan a diario para el DNI llegó a la puerta de la Comisaría a las 5.15 horas de la mañana. Tras 2.45 horas de espera es la primera en entrar. Tiene prisa porque no quiere llegar tarde a su lugar de trabajo. Otra ilicitana, Susana, visiblemente enfadada, guarda cola desde las 6.15 horas. Asegura que ha decidido darse el madrugón después de «venir dos veces antes de las ocho y no conseguir número». Añade: «Pedí permiso para unas hora en el trabajo y no puedo ya llegar tarde».
El enfado es generalizado. Los comentarios apuntan todos en la misma dirección. «Es una poca vergüenza» o «parece mentira que nos traten como ganado», son algunas de las frases que se oyen. A las ocho y diez, cuando ya se ha terminado el reparto de los números del día y más de un centenar se ha quedado sin ninguno, los comentarios se tornan más gruesos.
Las colas delante de la Comisaría no son nuevas. El comisario, José Javier Cuasante, insiste en que cuando se hizo cargo de la jefatura ilicitana «se producían a lo largo de todo el año». Recuerda que ideó un sistema para erradicarlas, que todavía está vigente.
«Pensamos en dar números para el día con el fin de evitar que la cola diera la vuelta a la manzana y a las dos de la tarde, tras largas horas de espera, la gente se fuera sin poder tramitar su documentación», explica. Añade que con el nuevo método, una vez recogido el número se informa al interesado en qué franja horaria, ese mismo día, deberá presentarse.
Muchos de los que hacen cola están en desacuerdo porque «además del madrugón, tienes uno que volver en horario laboral». Consideran que se debería poder tomar cita por internet o recoger número a varios días vista. Insisten en que «si hay falta de personal, que se refuerce la plantilla».
El comisario jefe discrepa. Asegura que, a pesar de que parte de la plantilla se marcha de vacaciones en los meses de verano, momentos en que se producen las grandes colas, el problema no radica en el número de funcionarios. «Me da igual tener a 3 que a 16. La capacidad de servicio no depende del personal sino del sistema informático», precisa.
«Actualmente, toda la tramitación está informatizada. Sólo disponemos de un servidor para la tramitación de los pasaportes y dos más para el DNI. En los meses de otoño e invierno, la demanda, que se centra principalmente en los ilicitanos, es atendida sin problemas y sin cola. Pero no ocurre lo mismo en verano». Las esperas empezaron a generalizarse después de Semana Santa.
La ampliación del sistema informático depende del Ministerio del Interior y de que se cambie la categoría de la Comisaría de Elche, un proyecto anunciado por el gobierno socialista pero que todavía no se ha ha convertido en realidad.