El petróleo se ha encarecido casi un 10% en apenas tres semanas y ha vuelto a enturbiar la aparente calma de los mercados internacionales, al alcanzar su valor más alto de los dos últimos meses. El coste del barril de crudo Brent, referente en Europa, se acerca de nuevo a los 75 dólares (su récord histórico data del 2 de mayo pasado, con 74,97). Los técnicos del Banco Central Europeo (BCE) estiman que su precio rondará los 70 dólares hasta 2012, una cifra que hace tres años se tachaba de catastrofista y que hoy en día se ve como «un mal menor».
El organismo ha advertido desde principios de año que el crudo caro «ha llegado para quedarse» porque el consumo sigue disparado y la producción casi ha tocado techo. En el primer punto, la receta del BCE a las economías occidentales pasa por un consumo mucho más eficiente, pero el problema es que el 75% de esa mayor demanda corresponde a Asia y de manera especial a dos economías emergentes, China e India, que suman un 40% de ese aumento. En el caso de la producción, y más allá de factores geopolíticos, la solución pasaría por aumentar la capacidad de extracción y refino, pero se tardaría varios años en lograrlo.