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La cúpula del partido de los socialistas vascos ha hecho saber que la anunciada reunión del PSE con Batasuna, de Patxi López con Arnaldo Otegi, se producirá en los próximos días, antes del 12 de julio, con luz y taquígrafos y en un lugar neutral, y que no será el pago «de un precio político, sino una inversión por la paz». El PSE pretende explicar, en fin, a Batasuna que para que la «interlocución política» que dicha fuerza política está dispuesta a reconocerle sea real, es preciso que la izquierda abertzale se aleje de la violencia definitivamente. El PSE ha valorado positivamente, en líneas generales, la reacción de Batasuna tras la declaración institucional de Zapatero, aunque dice ser consciente de que dicho grupo ilegalizado «se ha quedado con lo que le interesaba» del discurso. Y esto -habría que añadir- produce desazón porque demuestra que no ha llegado aún el tiempo del realismo a los páramos ideológicos de Batasuna. Y hasta que esto no suceda, los radicales no reconocerán su error ni abominarán expresa y definitivamente de la violencia.