Los vencedores lo celebran mientras quienes pierden buscan explicaciones. Esta frase es válida para cualquier tipo de contienda, excepto cuando Brasil es uno de los rivales y la derrota se produce en una Copa del Mundo de fútbol. Parreira hizo un llamamiento para mitigar la amarga resaca de la eliminación ante Francia, pero el exigente pueblo brasileño ha olvidado las actitudes compasivas. El técnico dijo ayer que había que enterrar al muerto con dignidad. Admirable invocación, pero sus palabras no han sido consideradas y la opinión pública ha comenzado a hacer recuento.