El verano acaba de asomarse oficialmente y ya llevamos registradas dos olas de calor esta primavera: la primera a mediados de mayo y la segunda a comienzos de junio. Sin llegar a los extremos del verano de 2003, cuando dos semanas tórridas dejaron Europa sembrada de cadáveres, cada año se repite el guión: las subidas del termómetro van acompañadas de colapsos en las Urgencias y de un alarmante incremento en el número de muertes. Las autoridades sanitarias han activado ya sus planes de prevención para evitar los problemas de salud causados por las altas temperaturas. Los ancianos, los enfermos crónicos y los niños pequeños son los grupos más susceptibles. Beber mucho líquido, tomar alimentos frescos y ligeros, ducharse con frecuencia, usar ropa holgada y clara, realizar ejercicio físico con moderación y evitar permanecer al sol en las horas centrales del día son algunos de los consejos básicos para disfrutar sin riesgos de la temporada estival.