El presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, ha pedido a la sociedad «respeto» para los dos empresarios navarros detenidos por pagar supuestamente el impuesto revolucionario a ETA. «Nadie conoce las razones que les llevaron a pagarlo», ha subrayado. Los apellidos de los navarros, Azpiroz y Saralegui, propietarios de una empresa de construcciones, figuraban en sendas cartas de la banda en las que ésta les agradecía el haber abonado las cantidades exigidas.
José Manuel Ayesa destacó que hay que «denunciar a los que extorsionan y no a los que pagan», por lo que hizo un llamamiento para que se respete a estas personas. Así, aunque reconoció que pagar el impuesto revolucionario es un delito, aseguró que «hay que ponerse en el pellejo» de la persona extorsionada para poder saber cuál es la situación a la que se enfrenta y qué le lleva a pagar, «sabiendo lo que eso significa», es decir, ayudando a financiar así a ETA. Tras señalar que él tenía conocimiento de que estos dos empresarios habían sido llamados a declarar en relación al pago del impuesto revolucionario, Ayesa incidió en la necesidad de conocer la situación y «razones» que les han llevado a sucumbir a la extorsión.
«Cuando a uno le dicen que es objetivo prioritario de la banda y que tienen controlada a parte de su familia, hay mucha gente que se mantiene firme pero hay gente que se le arruga el ombligo y paga, y esas circunstancias son las que no sabemos». Destacó en todo caso que él tiene «la absoluta seguridad de que los que pagan son muy poquitos».