Enrique Ortiz ya no podrá decir nunca, si es que alguna vez lo ha dicho, que martes y trece es sinónimo de mala suerte. El último, el día del Pleno sobre el Plan Rabasa, no sólo supuso el espaldarazo definitivo del Ayuntamiento a su polémico programa para construir más de 15.000 viviendas sobre 4,2 millones de metros cuadrados.
Resulta que ese mismo día, el Diario Oficial de la Generalitat desvelaba que la sociedad Ciudad de la Luz ha adjudicado a la mercantil del dueño del Hércules un contrato por valor de 4,8 millones de euros para construir el edificio de restauración del complejo industrial. Le saldrá barato a la Ciudad de la Luz, porque el presupuesto de licitación previsto por la sociedad superaba los 7,1 millones.