Veinte de abril de 2006. Estamos en plena Feria de Abril, con La Maestranza sevillana hasta la bandera. En el ruedo, Pepín Liria se marca una faena de infarto con un toro encastado de Victorino Martín. La plaza estalló de júbilo y el de Cehegín tocó el cielo. 2 de mayo de 1996. Estamos en Las Ventas. Corrida goyesca con toros de Adolfo Martín, uno de los cuales mandó a Pepín Liria primero a la enfermería, segundo a la clínica La Fraternidad y tercero al infierno, porque Liria ha vivido en este tiempo -lesiones en el pecho, hombro y pierna derecha- un infierno de dolores y de amarga zozobra psicológica. El susto más grande de su vida. Pero el lunes reapareció en Granada y salió por la puerta grande. Se la jugó, como siempre. Está en Sevilla, ahora ya feliz.