Un riego en el mes de julio es indispensable para que las cosechas de hortalizas, que los agricultores ya preparan para plantar, salgan adelante de cara al invierno que viene. Los pozos de sequía son la única oportunidad que los regantes de la Vega Baja tienen para salvar la situación de pertinaz sequía que se vive en la comarca, unos manantiales que deben ponerse en marcha en poco más de cuatro semanas para que sean efectivos, según explicó ayer el juez privativo de Aguas de Orihuela, Antonio Barberá.