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Martes, 13 de junio de 2006
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La pólvora marca el fin de fiesta
Los Moros y Cristianos de San Blas terminaron ayer con la interpretación de las embajadas y capitulaciones de ambos bandos, que fueron seguidos por centenares de personas
EN PLENA BATALLA. Varios festeros del bando de los cristianos disparan sus trabucos durante la embajada mora de ayer por la mañana. / U. A.
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Tras un fin de semana repleto de colorido y espectacularidad, como no podía ser de otra manera, la pólvora y el rugir de los trabucos pusieron el punto final a los actos de las fiestas de Moros y Cristianos de San Blas. Las embajadas y capitulaciones que se desarrollaron durante la mañana y la tarde de ayer consiguieron despertar el interés de centenares de alicantinos que no quisieron perderse el gran espectáculo de humo y ruido que desprendía el rugir de los trabucos.

Pasadas las doce del mediodía, perfectamente formados y con la bandera de la cruz ondeando en el mástil del castillo, Francisco Pastor, el capitán de los cristianos, de la filà Templarios, acompañado por su séquito y por el alférez, Rafael Domenech, de los Caballeros de Montesa, junto a sus guerreros, esperaban la llegada de la embajada mora.

Precedidos de un grupo de cornetas, a caballo y con sus huestes formadas detrás, los representantes del bando de la media luna, encabezados por Javier Canales, capitán del bando moro, de la filà Abencerrajes, se dirigieron al castillo para comenzar el parlamento oficial. Tras éste, una vez terminados los discursos de uno y otro bando, el desacuerdo se saldó al grito común de «guerra». De esta manera comenzó la conmemoración de la ardua batalla que en tiempos de la reconquista enfrentó a uno y otro bando.

El sonido atronador del primer trabuco pilló a más de uno de sorpresa, los más sobresaltados fueron un grupo de jóvenes de nacionalidad extranjera que, una vez dio comienzo el ruido de la batalla, corrieron a resguardarse en los soportales de las calles adyacentes.

Con el brutal ruido causado por los trabucos y el olor a pólvora impregnado el ambiente, el centenar de festeros de uno y otro lado que participaron en la embajada del bando moro disfrutaron de cerca de dos horas de trabucazos y reyerta ficticia. Para soportar el brutal ruido que las cargas de los trabucos causan, la mayoría de los participantes llevaba tapones en los oídos.

Finalizada la batalla, el bando vencedor, en esta ocasión las huestes moras, se dirigieron presurosas a tomar el castillo, antes del ansiado momento llegó el de la capitulación cristina. Tras ella, el capitán y los representantes del bando de la media luna subieron al castillo, donde fueron aclamados por los centenares de alicantinos y de festeros que asistieron al acto, mientras al grito de «Lucentum ya es mahometana», comenzaba a ondear la bandera del bando vencedor.

Pasadas las siete de la tarde llegó el turno de la misma batalla, pero con un final totalmente distinto. En esta ocasión fueron los cristianos quienes ganaron el castillo en posesión del bando de los moros. La tarde nublada y bastante ventosa no impidió que en esta ocasión la batalla fuera seguida por un público mucho más numeroso. Varios centenares de alicantinos, entre los que destacaba una considerable presencia de niños acompañados por sus padres, se agolpaban en las inmediaciones del castillo situado en la avenida Condes de Soto para contemplar la victoria de los cristianos.

Finalizadas las batallas, a las once de la noche tuvo lugar el desfile de la retreta y un castillo de fuegos artificiales con el que se puso fin a las fiestas de este año.



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LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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