Van para quince años de implantación en Alicante y, llegados a este punto, la Casa de las Américas ha hecho una apuesta decidida por reforzar su razón de ser que no es otra que el apoyo integral al inmigrante iberoamericano que acude a las dependencias que este colectivo tiene en el Casco Antiguo, concretamente en la calle Abad Nájera nº 3. Dicha actuación integral se concreta en apoyo jurídico, psicológico, laboral (bolsas de trabajo) y pedagógico (colegio San Roque) y, de un tiempo a esta parte, también se está reforzando la actividad cultural que la propia Casa de las Américas de Alicante genera.
La Casa de las Américas de Alicante surge a comienzos del año 1993, una vez se puso en marcha la Casa de América de Madrid, dependiente ésta última del Ministerio de Asuntos Exteriores y que nació ligada estrechamente a los preparativos de la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América. «Aquello comenzó porque España tenía un proyecto serio, muy ambicioso e importante para Latinoamérica, que era retomar una cuestión que se había planteado en el siglo XIX que no era otra cosa que el desarrollo de la identidad común iberoamericana, y que fue impulsado por dos personalidades claves de la política española; el Rey Juan Carlos y el ex presidente Felipe González», explica sobre la génesis de la Casa de las Américas de Alicante, su presidente, el psicólogo y profesor argentino Óscar Strada Bello.
El objetivo principal cuando se crea esta asociación en Alicante era el de realizar acciones culturales en base a la unión iberoamericana con el fin de crear un lugar para promover los valores de su cultura, crear un foro de pensamiento y discusión abierto y contribuir a la formación de esa identidad iberoamericana. «Los principios de la Casa de las Américas, en sus orígenes, son socioculturales, hoy en cambio mantenemos esos principios, pero desde el año 2000, coincidiendo más o menos con la mundialización de la economía, se empiezan a producir grandes masas de emigrantes latinoamericanos que llegan a España y tuvimos que adecuarnos a los nuevos tiempos y trabajar en el apoyo administrativo al inmigrante», destaca Óscar Strada. Ahora que ha pasado esa oleada de regulación administrativa, la Casa de las Américas de Alicante se esfuerza en el reto del apoyo integral al inmigrante: «Esto es lo más importante porque se trata de la inserción cultural y ojalá también sindical y política de los inmigrantes», dice el presidente de este colectivo alicantino.
Dentro de la filosofía general de trabajo de quienes regentan esta asociación en Alicante, está el reto, muchas veces difícil de conseguir, de hacer entender a la sociedad española, en este caso alicantina, la realidad social, cultural y política latinoamericana. Para conseguir todos estos objetivos, gracias al trabajo constante de todos estos años, la Casa de las Américas de Alicante cuenta con el respaldo económico de la CAM, además del mantenimiento de vínculos con las universidades de la provincia y con otras organizaciones.
En cuanto a las personas que se acercan e integran en la Casa de las Américas de Alicante, el propio Óscar Strada explica que «esto siempre ha funcionado a rachas, en los orígenes de la Casa los argentinos éramos minoría, habían más brasileños, muchos venezolanos, pero ahora, en cambio, somos mayoría».
Movimientos políticos
No es optimista Óscar Strada en relación a la política exterior española respecto a Latinoamérica: «Aquel empuje por lograr esa identidad iberoamericana formaba parte de un contexto que en un momento dado tocó a su fin cuando España se hizo un sitio importante dentro de la Unión Europea. España hacía fuerza diciendo a sus socios europeos que tenía detrás a todos los latinoamericanos, pero aquello varió y España dejó de lado ese proyecto». Resumiendo, Strada lamenta que «la política exterior española ha dejado de lado el pilar básico de las relaciones preferenciales con Latinoamérica porque ahora su preferencia es Europa».
Los cimientos del continente se están moviendo y la pregunta es clara: ¿dónde está el futuro de Latinoamérica, en el movimiento que lidera Chávez, con Castro y ahora con Evo Morales y los que se sumen en el futuro, o en la socialdemocracia que abanderan líderes como Néstor Kirchner en Argentina, Lula en Brasil o Michelle Bachelet, en Chile? El presidente de la Casa de las Américas de Alicante lo tiene muy claro: «Estoy convencido que el futuro de Latinoamérica está más en el proyecto que lidera Chávez que en una socialdemocracia de ese tipo».
También es tajante Strada a la hora de criticar a quiénes a su vez critican las políticas que está empezando a desarrollar Evo Morales en Bolivia: «Hay mucha falacia en todo esto. Nosotros, los psicoanalistas siempre decimos que el tema de la comunicación depende de lo que el otro escuche, quiero decir que yo puedo manifestar lo que quiera y aunque quede grabada esta conversación, si luego usted lo traduce de otra manera me va a hacer decir a mí lo que yo no he dicho. Yo habré dicho lo que usted ha dicho que yo he dicho y no tendré ninguna forma de rebatir eso, y esto está pasando en España y en Europa en relación al discurso de Evo Morales». «Ni Chávez, ni Morales -añade Strada- en ningún momento han dicho que quieren estar solos, al revés lo que han dicho es que necesitamos socios y no patronos. Lo único que está defendido Morales es la riqueza de su país, cambiar las tornas para que repercuta en los bolivianos, pero sin desdeñar la inversión extranjera porque es absolutamente necesaria».
Entiende Óscar Strada que el discurso revolucionario de Evo Morales asusta en España y en Europa. «Claro que asusta, pero porque aquí se entiende muy mal la realidad latinoamericana. Debiera asustar mucho más la pobreza, la mortalidad infantil que hay en Bolivia, pero parece que eso no preocupa, ni asusta tanto». «Hay que darle el beneficio de la duda -añade- y por lo menos escucharle sin prejuicios, dándonos cuenta que lo que se quiere hacer en Bolivia es aplicar un tipo de capitalismo más eficiente».