Eduardo Zaplana recibió ayer la Medalla de Oro de la basílica menor de Santa María rodeado de todos los suyos, de su familia política más fiel, desde Joaquín Ripoll a Julio de España, pasando por un representativo grupo de concejales alicantinos y por un puñado de alcalde de la provincia, entre ellos el alteano Miguel Ortiz. Faltaron los que en los últimos meses han dejado de ser de los suyos, con Luis Díaz Alperi como estandarte del enésimo gesto de desunión entre quienes hace diez años iniciaron, codo con codo, la restauración de Santa María.
El mundo de la empresa tampoco faltó: los Manuel Peláez, Montes Tallón, Joaquín Arias y Armando Sala siguen al pie del cañón, con la incorporación del nuevo presidente de Coepa, Modesto Crespo.