El soterramiento no avanza, pero algo más se sabe sobre cómo deberían quedar los terrenos liberados si es que algún día se ejecuta el proyecto. Los primeros en saberlo fueron los representantes de la Plataforma Renfe, la entidad ciudadana sin cuyo concurso hoy sería imposible pensar siquiera en el soterramiento. La reunión se produjo en la Gerencia de Urbanismo, donde Enrique Sanus y Miguel Garulo, los técnicos del Ayuntamiento y de la sociedad Avant, respectivamente, que trabajan en el diseño, expusieron las novedades más importantes tras las últimas conversaciones. Y los principales cambios tienen nombres y apellidos: no se derriba el Puente Rojo, habrá 500 viviendas de protección y seis rascacielos de 22 alturas cada uno y se amplía la zona verde en alrededor de 160.000 metros cuadrados. Ni que decir tiene que los vecinos salieron de la reunión más que satisfechos, aunque con el resquemor de que nadie es capaz de garantizarles cuándo continuarán las obras propiamente dichas.