[an error occurred while processing this directive]
Lleva más razón que una santa la concejal de urbanismo de Alicante cuando critica a socialistas y comunistas por oponerse al Plan de Rabasa, a punto de aprobarse por el gobierno municipal popular con los votos en contra de PSOE y EU. Toda la vida llevan pidiendo en la oposición viviendas de protección oficial (VPO) y, cuando el PP consigue que se hagan nueve mil en Rabasa, vienen Manuel de Barros y Susana Sánchez y dicen que son demasiadas para ir en el mismo sitio, un sitio, que, como señala la Castedo no es una parcelita sino cuatro millones de metros cuadrados.
De nada sirve que Sonia les diga a Manuel y los suyos (12 en total) y a Susana y ella misma (EU no tiene más que un concejal en la capital tras el estrepitoso fracaso en las últimas elecciones municipales) que no hay peligro de gueto. Las VPO no se harán todas juntitas como los viviendas sociales y malísimas del franquismo; ni juntitas y menos malas como las que hizo el Consell de Joan Lerma en lugar de las Mil Viviendas y con el nombre de Virgen del Carmen.
Lo del Carmen sí que es un gueto, aunque la culpa no sea sólo de las autoridades autonómicas de entonces, aunque creo que las municipales también eran en esa época de signo socialista. Sonia Castedo asegura que las VPO de Rabasa se mezclarán con bloques de viviendas de renta libre y que no se diferenciarán externamente unas de otras. Se pone farruca y proclama que ella vive en un edificio de viviendas protegidas y no se siente en un gueto. Les grita a socialistas y comunistas que no se enteran, que las VPO no son las casas con aluminosis del viejo régimen.
Tal vez se pasa un poco (sólo un poco) la Castedo alardeando de ser más social que socialistas y comunistas y diciéndoles que están utilizando políticamente, electoreramente, lo de Rabasa sin tener en cuenta los auténticos intereses de los ciudadanos.
A los ecologistas les dedica también un recuerdo. No sólo habrá un gran parque en torno a las lagunas de Rabasa, sino que éstas serán propiedad municipal y pasarán de vertedero inmundo (donde hasta se arrojan motos y coches robados desde tiempo inmemorial) a unos estanques de agua cristalina.
La cruz de Sonia es la revisión (no revolución) pendiente del PGOU. Ahí llevan razón Manolo y Susana.