El propio Ramírez explica que en El Reino Animal hay «historias singulares, ocurrencias halladas en las páginas de los periódicos y transformadas en historias literarias donde la realidad ofrece, como en la música, el pie para crear el relato. Pero todo pertenece, en el fondo, a la gran historia universal de esa relación entre seres humanos y animales que no por dramática deja de tener tonos y toques de humor e ironía». El literato aborda «lo que ocurre entre un tigre y su domador, cuando en el tigre afloran de pronto los odios y rencores que incubó de niño, es decir, siendo cachorro, respecto al domador en el que odia al padre. O cuando el que adopta a otro tigre y lo deja crecer dentro de su casa, se expone a perder su propio reino doméstico del que al final resulta expulsado. Rencor, ingratitud, atracciones fatales, amores no correspondidos. Cerdos vengativos, elefantes electrocutados como criminales, carpas que hablan antes de ser descabezadas para transmitir mensajes divinos» se encuentran allí.
Pero también, «del otro lado, historias de gentes, niños de la calle abandonados a su suerte y a su muerte, amantes exhaustos de su carrera amorosa», comenta el propio autor del libro.