Reuniones entre diferentes familias del PSOE de Alicante ha habido muchas durante las últimas semanas. Casi todos se juntan con casi todos en una mezcla de intereses que no siempre coinciden: que si la asamblea, que si el comité electoral, que se quede todo como está, que si hay que apostar ya por Etelvina Andreu como candidata a la Alcaldía. Sin embargo, la cita de ayer tuvo un sentido y una significación especial, según explicaron a este diario fuentes conocedoras del encuentro.
Ya no es el momento de los restaurantes ni de las cafeterías. Atrás quedan los aperitivos furtivos, las comidas semiclandestinas, los contubernios de mesa y mantel. La cosa está cada día más madura. La reunión congregó a quienes hoy concitan a la inmensa mayoría de los algo más de 1.300 militantes de la agrupación local de Alicante: Gaspar Hernández, Manuel Bueno, Vicente Urios, Lalo Díez y Antonia Graells.
Los dos primeros representan en términos generales a aquéllos que se enfrentaron a Ángel Franco en las últimas disputas internas, con alguna excepción entre sus integrantes. El tercero, Urios, pasa por ser el nuevo hombre de aquella antigua mayoría que lideraba y lidera el ex senador y ahora concejal. Lalo Díez representa la corriente Izquierda Socialista y Graells, al grupo municipal, entendido como tal la actual dirección de la formación consistorial, excluidos obviamente Blas Bernal, Luis Almarcha, Maloles Rodríguez Aznar y el propio Ángel Franco.
La discreción fue absoluta. Nadie quería ni que se supiese la celebración de la reunión, ni, por supuesto, su contenido. Los Bueno y Hernández, promotores del acuerdo inicial en pos de una nueva ejecutiva local, se andan con pies de plomo. No quieren dar a entender que tratan de presionar a Antonio García Miralles, presidente de la Gestora del PSOE desde hace casi un año. Eluden las declaraciones públicas, evitan que el propio García Miralles se sienta agobiado a través de los medios de comunicación y tratar de impedir que a la dirección regional de los socialistas valencianos les llegue una imagen distorsionada de sus intensos y reiterados movimientos.
Según las fuentes consultadas, más que avanzarse en los planteamientos comunes, fue una prueba más, quizás la definitiva, de que la apuesta es la misma: la celebración de una asamblea que normalice la vida del Partido Socialista de Alicante, con una candidatura única para dirigir la organización local donde ninguna de las denominadas familias ostente la mayoría en la ejecutiva. Con la participación de todas ellas, también se garantizaría la estabilidad del grupo municipal y de la dirección de la comarca, según explicaron las fuentes consultadas ayer. Esta coincidencia se le hará llegar en breve a García Miralles. Él decide.