José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que no consentirá que nadie ponga en cuestión la oportunidad de lograr la paz. El presidente del Gobierno insistió en que no habrá diálogo político con ETA y se mostró convencido de que el PP acabará aceptando el proceso aunque de momento siga en el «no preventivo». «Ahora hay un alto el fuego permanente, la mejor oportunidad para lograr la paz. No consentiré que nadie la ponga en cuestión. No consentiré que los ciudadanos pierdan esta oportunidad», dijo Rodríguez Zapatero en una entrevista que publicó ayer El Periódico.
El jefe del Ejecutivo explicó que la negociación con ETA «se centrará exclusivamente en el fin de la violencia». El mismo objetivo se perseguirá en las conversaciones entre el PSE y Batasuna «que deben rechazar la violencia y aceptar las reglas del juego democrático donde libremente podrán defender todas las ideas que quieran».
El diálogo político estará «siempre abierto» pero en el marco institucional. «La mejor mesa para la política son los Parlamentos. La política tiene su ámbito institucional y sus interlocutores, que son los partidos reconocidos legalmente y que aceptan las reglas del juego», sostuvo.
Rodríguez Zapatero cree que «ni el PP ni ningún partido tendría que poner trabas al inicio de un diálogo encaminado al fin de la violencia» y aunque mantuvo que el PP se mantendrá de momento «en el no preventivo» porque «esta es una etapa con serios problemas de identidad» para el partido opositor, se mostró convencido de que «con el tiempo, si las cosas van bien, irá aceptando el acuerdo».
Matizó que a una sociedad plural como la vasca «no se le puede exponer a un choque de identidades» y afirmó que se debe llegar a un acuerdo entre los partidos que refleje lo más posible lo que es Euskadi y su relación con España «dentro del Estado». Para Zapatero, el acuerdo sobre Euskadi requiere una «amplia mayoría, que refleje la pluralidad», la identidad más cercana «a lo que representa el nacionalismo y la que está más cercana a un autonomismo avanzado».
Zapatero aseguró que cuando la izquierda abertzale tenga un partido legal, los socialistas estarán abiertos al diálogo político, aunque, de momento, los pactos serán más difíciles.