Aunque la jornada se inició ayer bajo un cielo encapotado, el Paseo de la Estación y sus aledaños fue invadido sobre las once de la mañana por cientos de personas tocadas con un sombrero de paja, con una cinta negra y blanca que delataba el origen del regalo. La Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) era la patrocinadora.
Nobleza obligaba si se tiene en cuenta que todos los presentes habían sido invitados a celebrar en Elche el Día de la Comunidad Valenciana, un evento anual que va cambiando de ubicación en cada una de sus ediciones. Más de 850 participantes, entre ciegos y familiares, acudieron a la llamada de la organización para celebrar una jornada de convivencia.
La elección de Elche para la celebración no fue casual. Además de existir una relación calurosa y cordial entre la delegación ilicitana de la ONCE y el Ayuntamiento de Elche, tal como señalaron ayer en sus discursos de bienvenida la presidenta territorial de la ONCE, María Teresa Sánchez, y la teniente de alcalde, María Teresa Sempere, se ha pretendido hacer coincidir el evento con la cesión temporal de la Dama.
De hecho, hace unos días, la organización trajo de Madrid, del Museo Tiflológico, una reproducción del busto ibérico, fabricado en mortero, a escala real, muy fidedigna en su copia de la original, aunque su tamaño es ligeramente superior para que los invidentes puedan palparla con más facilidad.
La reproducción está instalada en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE), en la sala de la exposición de El entorno de la Dama, donde permanecerá seis meses, lo mismo que la original.
Avalancha
El MAHE, la Dama y su réplica tiflológica acapararon durante toda la mañana el interés de los ciegos y de sus familiares. Al mediodía, el patio de armas del Palacio de Altamira era un verdadero hervidero donde se juntaban la cola para ver el busto ibérico y la de la copia prestada por la ONCE. El éxito fue total. Tampoco se quedó atrás el Museo de la Festa que, también, recibió cientos de visitas.
Pero el Día de la Comunidad Valenciana estuvo precedido por toda una semana de eventos culturales y divulgativos de la ONCE. Un circuito de movilidad instalado en la Glorieta congregó a más de 800 escolares del pasado martes al viernes. El recorrido vallado tuvo como finalidad reproducir los problemas y trabas que se encuentran todos los días los invidentes cuando caminan por las calles. No faltó el palé de madera que más de una vez obstruye el paso delante de una obra, tampoco los sacos de arena y otros impedimentos varios.
Por supuesto, cada uno de los chavales que hizo el recorrido tuvo que taparse los ojos. La edil de Bienestar Social, Nieves Campello, fue una de las participantes. Ayer recordaba la experiencia: «El recorrido era pequeño y según el delegado local de la ONCE, bastante fácil. Sin embargo creí que no se terminaría nunca porque me sentí totalmente indefensa».