 EN EL PALCO REGIO. La Bellea del Foc, Raquel Alcaraz, presidenta de honor, ayer, junto al presidente efectivo, Javier Arricivita. / U. ARACIL |
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Primera de abono: corrida de homenaje a la Bellea del Foc. Media plaza escasa.
Toros: seis de Herederos de Salvador Guardiola Fantoni, flojos pero sin ofrecer peligro. El segundo, manso de libro, pitado en el arrastre.
Luis Francisco Esplá: estocada caída y atravesada, ovación y saludos. Pinchazo, media y descabello, palmas.
El Califa: pinchazo, casi entera y dos descabellos, silencio, pitos al toro. Estocada tendida, trasera y atravesada, silencio.
Fernando Robleño: un pinchazo, media estocada y siete descabellos, silencio tras aviso. Cuatro pinchazos y casi entera, aplausos con aviso. |
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A pesar de la floja entrada, media plaza escasa, el ambiente de la corrida inaugural de temporada fue festivo y tremendamente alicantino. Desfile de carrozas, belleas ataviadas de novia alicantina, hombres con zaraguells. En el paseíllo, que Esplá lo hizo desmonterado, sonó el pasodoble de El Tino y se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento del que fuera ídolo alicantino.
Una potente voz desde el sol gritó: «¿Viva Vicente Blau, El Tino!», que fue coreada por el público. Y por su fuera poco, los transistores en el oído siguiendo el trascendental partido del Alicante Club de Fútbol.
Hay Esplá para rato. Trigésimo aniversario de su alternativa, reciente festival con la presentación de su hijo como novillero, treinta corridas firmadas para esta temporada y, dentro de unos días, 48 años de edad. No, no crean ustedes que esta temporada es la despedida. Esplá está fuerte y con ganas. Y si el día anterior, en Madrid, con los Victorinos no tuvo suerte, ayer, en Alicante, toreó como en su propia casa, estando siempre en plan maestro.
Muy torero
Su primer toro metía bien la cabeza, pero sus viajes eran cortos y Esplá lo toreó con la muleta algo retrasada, pero le logró su faenita. La espada le privó del triunfo.
El segundo toro, que brindó al público, humillaba, pero tampoco tuvo gran recorrido. Luis Francisco estuvo muy torero y muy pinturero. El alicantino realizó dos tercios de banderillas superiores, sobre todo el segundo, donde hubo uno al cuarteo, otro arrancando, como hizo en sus comienzos, y otro en la suerte del violín. Lo hizo todo el espada.
El Califa es un torero que lo ha confiado todo al valor y al encimismo. Ahora lleva una temporada floja. En Madrid, con una corrida muy dura, no logró sus éxitos anteriores y por eso quiso demostrarlo en Alicante. Pero he aquí que le tocó el primer lote.
El primer toro era manso de libro. En el primer tercio fue de caballo en caballo como la falsa moneda y ninguna se la queda. En de Guardiola se merecía que le hubieran adornado el morrillo con las viudas. En este primer tercio, Esplá, como director de lidia, fue el único que sacó al toro del caballo cuando ya habían sonado los clarines.
En el segundo de su lote, El Califa intentó algo más. Brindó al público y realizó tres aceptables tandas con la derecha. Pero con la izquierda ni lo intentó. En su favor digamos que tuvo mucha voluntad de agradar, pero todo se quedó en eso, en un intento.
El madrileño Fernando Robleño es un muchacho muy valiente, tesonero y con una enorme voluntad, pero algo torponcete. Acostumbrado como está a tragar paquete con Victorinos, Aguirres y Palhas, ayer, en Alicante, se encontró con dos auténticas bambas. El mejor lote fue para él.
Citando desde el centro del platillo a su primero, lo cambió dos veces por la espalda. Tuvo algunas tandas de muletazos francamente buenos. Remató con cuatro manoletinas y se adornó rodilla en tierra. Pero la espada le falló.
Mucho mejor estuvo en el que cerró plaza, un toro que humillaba y alargaba el viaje. Citando a larga distancia, dio dos tandas con la derecha muy buenas y otras dos con la izquierda superiores. Una de ellas de mano muy baja, arrastrando la muleta por la arena, y el toro hociqueando la arena. Pero tanto en éste como en el anterior de su lote estuvo muy torpe con la espada, y lo que pudo ser un éxito de puerta grande quedó en ovaciones.