Entre 25 y 30 litros es la cantidad de agua que ha caído esta semana sobre los resecos cultivos del Vinalopó y Vega Baja, según la estimación que ayer realizó el coordinador de la organización agraria Coag, Ernesto Blasco.
Esta vez ha llovido, aunque no haya sido mucho, por fin donde más falta hacía. Sin duda, es un respiro, siquiera ligero, que lava las plantas y rebaja el nivel de salinidad de la tierra. Además, también ha sido importante el descenso térmico, porque ya estaba haciendo demasiado calor y provocando un exceso de producción, que ahora por fortuna se va a retrasar», explica Blasco.
Aunque la predicción meteorológica ya no habla de continuidad de lluvias, al menos a corto plazo, sino de días soleados con aumento de los valores térmicos, el portavoz de Coag ve en ello un aspecto positivo, «ya que el sol hará que la tierra y el árbol se sequen de la humedad recibida y así se evitará la aparición de plagas, que siempre son peligrosas». Por lo demás, el beneficio de la lluvia ha sido general «aunque algunas cerezas y tomates se hayan podido rajar».