El fiscal pedía inicialmente seis años de cárcel pero finalmente cambió el ingreso en prisión por el internamiento en un psiquiátrico. El Ministerio Público solicitó ayer al término de un juicio celebrado en la Audiencia que se condenara a seis años de confinamiento en un centro para enfermos mentales a un acusado de haber causado graves lesiones a su cuñado. Aunque todavía no se ha dictado la sentencia, la defensa representada por el letrado Alejandro Baos no se opuso a la propuesta de la acusación.
Los hechos se produjeron en abril del año 2000 en la Vall de la Gallinera. Según el fiscal, el procesado se dirigió a casa de su cuñado, encontrándoselo en la puerta en compañía de un vecino. Tras llamarles «bandidos, ladrones», el procesado entró en la vivienda y salió con un cable de hierro, con el que golpeó a los dos hombres. A consecuencia de las lesiones, su familiar perdió el 80% de la agudeza visual que tenía en el ojo izquierdo.
Tras celebrarse el juicio, el fiscal consideró la eximente completa de enajenación mental. De hecho, el procesado señaló que había agredido a su cuñado porque hacía 35 años que le había robado una documentación que en realidad no existe, y que por ese motivo no podía pedir una pensión.