El doctor Raúl González, pediatra del Hospital Clínico de San Juan, es el primero en recibir a todos los niños saharauis enfermos que llegan a Alicante. Sabe mucho del tema, pues ha viajado en seis ocasiones a los campamentos de Tindouf, con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui.
Las enfermedades más comunes con las que se encuentra son anemia, malnutrición, infecciones, problemas traumatológicos, cardiopatías y tumores. «Casi todos se curan, vienen de aguantar mucho y son fuertes», afirma.
En sus viajes, su labor es la de formar en pediatría a las personas que ejercen allí de médicos, porque generalmente no han estudiado medicina, pasar consulta, e intentar seleccionar niños susceptibles para venir a España a tratarse «aunque muchas veces mandan ellos a los que quieren».
Allí ha encontrado «mucha miseria, falta total de atención sanitaria y de alimentos». «Hay que tener en cuenta que los saharauis viven en una zona no apta para la vida, sin agua, ni cultivos, es tremendo que lleven allí 30 años sin que se reconozca su derecho a la autodeterminación, viviendo en un país que no es el suyo y olvidados por todos», concluye.