A dos de cada tres españoles, si el poder adquisitivo se lo permite, les gusta comer fuera de casa, sobre todo los fines de semana, ya que tienen más tiempo libre. En cambio, esta proporción se reduce a uno de cada tres durante los días laborables. Una decisión motivada por la distancia entre el centro de trabajo y el domicilio particular o debido al poco tiempo que tienen para almorzar, según un estudio hecho público ayer sobre hábitos de comida. Dicho informe revela además que la mitad de los encuestados dice salir a cenar cuatro veces al mes y que los restaurantes de categoría media y la casa de amigos o familiares son las opciones más compartidas.