Mientras los afectados explicaban ayer a la sala las condiciones laborales que soportaron durante decenas de años en la factoría de San Vicente, los familiares daban su visión del juicio. «Están diciendo la verdad. No había higiene ninguna», afirmaba Catalina Sánchez, esposa de José Boix, uno de los encargados que testificaron. Su hija aún es más contundente: «fíjate si había seguridad que yo he entrado en la fábrica de pequeña. Mi padre me llevaba los sábados cuando tenía que limpiar».
La esposa de José Boix cuenta como durante años estuvo lavando la ropa de trabajo de su esposo en casa «hasta que en la fábrica dijeron que había que limpiarla allí». Ahora sólo quieren «Justicia, que la gente sepa lo que es el amianto y que se tomen medidas de prevención».
Por su parte, desde Fibrocementos NT manifestaron su satisfacción por el rigor con que se está desarrollando el juicio y destacaron que de las declaraciones de los testigos se desprende que los imputados han cumplido con las obligaciones impuestas hasta el momento por la legislación.