Un total de 32 extranjeros fueron detenidos el viernes pasado en la República Democrática de Congo (RDC) acusados de preparar un golpe de Estado antes de las elecciones del 30 de julio, informaron ayer fuentes oficiales. El grupo estaba compuesto por diecinueve sudafricanos, diez nigerianos y tres estadounidenses, quienes trabajaban para la empresa de seguridad Omega, aunque las autoridades de Kinshasa aseguran que su misión era desestabilizar el país.
«Los individuos arrestados pretendían ser guardias de seguridad en Kinshasa, pero realmente eran parte de un grupo que quería dar un golpe», afirmó el ministro de Información, Henri Mova Sakanyi. Fuentes de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas en Congo (Monuc).
El responsable de Información añadió que los extranjeros habían llegado a la república africana procedentes de Irak y «todos tenían entrenamiento militar». «Estamos discutiendo con las autoridades sobre su futuro», agregó Movi Sakanyi.
Redada
Según informaciones oficiales difundidas ayer en dos diarios de Kinshasa, que citan al titular del Interior, Theóphile Mbemba, los presuntos mercenarios fueron detenidos el 19 de mayo en tres lugares distintos de la capital. Su intención, de acuerdo con estas versiones oficiales, era dar un golpe de Estado a mediados de junio y frustrar las elecciones que están programadas para el 30 de julio.
Al parecer fueron reclutados por la empresa Tactic Cal Intelligency Investigatios y enviados para prestar seguridad para la compañía Omega, que dirige el sudafricano Christ Roelefse. En Pretoria, un portavoz oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores manifestó que se habían recibido datos sobre el caso pero que estaban buscando más información.
La situación política en la República Democrática de Congo es muy inestable por los problemas previos a las elecciones, las primeras que habrá en el país africano en tres décadas. Entre 1998 y 2002, el antiguo Zaire fue escenario de una guerra civil en la que murieron más de tres millones de personas, tanto por los combates como por las enfermedades que causó, y en la que estuvieron involucrados los ejércitos de otros seis países.
Con las elecciones del 30 de julio se pretende cerrar la transición abierta hace tres años, pero uno de los principales partidos de la oposición se ha negado a inscribir a sus candidatos y dio órdenes de que sus seguidores no se registraran en el padrón.