El jefe del principal cuerpo de la Policía palestina leal al presidente Mahmud Abbas (Abú Mazen) en la zona central de la franja de Gaza murió ayer al estallar una bomba adosada a los bajos de su coche cuando se disponía a arrancarlo. En la explosión resultó herido de gravedad uno de sus asistentes, que ocupaba el asiento del copiloto.
Nabil Hodhod se convierte así en el palestino de mayor rango que muere víctima de las tensiones entre Fatah y Hamás de las últimas semanas. Aunque nadie reivindicó el atentado, varios jefes de la Policía de la ANP acusaron inmediatamente al grupo radical.
Esto sucedió sólo unos minutos antes de que representantes de las dos principales facciones se reunieran en Gaza e hicieran público un llamamiento conjunto a sus bases, a sus milicianos y a sus respectivas policías para evitar los enfrentamientos.
La crisis comenzó cuando el ministro del Interior, Said Siyam, que pertenece a Hamás, autorizó la formación de un cuerpo de policía especial integrado en su mayor parte por ex milicianos fundamentalistas. Pero, según muchos palestinos, la culpa de lo que sucede la tiene la prepotencia de Fatah, que sigue sin admitir su derrota en las urnas y que acosa como puede al Gobierno con el apoyo de la comunidad internacional.
Ayer, un millar de personas, militantes o antiguos militantes de Fatah marcharon por el centro de Gaza en apoyo al Gobierno de Hamás en una acción inusual que indica una polarización cada vez mayor. La dirección del partido de Abú Mazen dijo que los manifestantes no tenían nada que ver con su organización, aunque entre los participantes se hallaban conocido militantes de Fatah.
Choques entre milicianos
También ayer milicianos de Fatah abordaron a tres policías de Hamás cuando salían de rezar en una mezquita, les propinaron una paliza y dispararon en las piernas a dos de ellos y en el estómago al tercero. Este último falleció tras ingresar en el hospital.
Por otra parte, soldados israelíes mataron a cuatro palestinos e hirieron a 35 durante una operación que llevaron a cabo en el centro de la ciudad cisjordana de Ramala, donde fueron atacados por centenares de jóvenes. Los incidentes se iniciaron cuando las tropas detuvieron a un miliciano de Yihad. Poco después los activistas detectaron un vehículo en el que viajan varios soldados denominados 'arabistas' -militares disfrazados de palestinos-.
Los jóvenes apedrearon el vehículo y obligaron a sus ocupantes a abandonarlo para después prenderle fuego. En seguida llegaron a la zona decenas de vehículos militares y los palestinos comenzaron a apedrear a los soldados. Las tropas abrieron fuego y durante varios minutos se produjo un cruce de balas y piedras que se saldó con la muerte de cuatro palestinos. Todo sucedió en los aledaños de la plaza Al-Manara.