Diana Navarro (Málaga, 1984) aún no ha cumplido un cuarto de siglo y la constancia -cualidad que más valora en ella- le ha llevado a hacer realidad sus sueños de infancia: vivir de la música. Tras 13 años de recorrer escenarios y presentarse a concursos, su unión con Chico Valdivia y Manuel Illán ha producido inmejorables frutos y ha llevado su mestizo No te olvides de mí a Bélgica, Alemania, Holanda, México, Colombia y Brasil. Mañana actúa en el Centro Cultural Los Baños de Alhama, a las 22.00, dentro del ciclo Culturalhama. Un concierto en el que va «a echar el resto».
-Después de tantos años, ¿cómo ha vivido el salto repentino a la fama?
-Con mucha ilusión y sorpresa. Siempre soñé con esto, pero no podía imaginar que en un primer disco podía hacerse realidad.
-¿No le da miedo convertirse en una artista a la carta?
-No. Nuestro proyecto está hecho entre Manuel Illán, Chico Valdivia y yo, y está basado en unos estilos de mucha credibilidad: copla, saeta y flamenco. Al fusionarlo con ritmos más étnicos ha dado la combinación perfecta para llegar a tanta gente. Ha sido grandioso y en el segundo disco tenemos que tener los pies pegaditos a la tierra, pero no somos un producto, ni mucho menos.
-¿Sienten más responsabilidad?
-Sí. No podemos defraudar a esas 200.000 personas que han hecho suyo No te olvides de mí. Pero tenemos mucha ilusión porque lo difícil era convencer a la gente de nuestro proyecto. Ahora tenemos que seguir ofreciendo calidad.
-El top manta, descargas de internet... ¿Cuánto hubieran vendido sin esto?
-Dicen mis productores que podíamos haber pasado el millón.
-¿Cómo se presenta la temporada?
-Es un regalo del cielo. Sacamos el disco con los dedos cruzados -Dios mío que lo entiendan-, y una vez que lo habían entendido -Dios mío que haya gira- y, ahora, dos años de gira, es increíble.
-¿Hasta dónde le ha llevado?
-Por toda España y también a México, donde he tenido la suerte de ir de la mano de Armando Manzanero, que allí es un dios. Ha sido un padrino de lujo.
-Se considera flamenca
-Me encanta el flamenco, pero le tengo mucho respeto y no puedo decir que sea cantaora. Amo el flamenco y me considero flamenca.
-¿Cómo ve a su público?
-Es gente con alma, con mucho corazón, con muchas vivencias. Es muy variado, no tiene edad. Es gente con mucha sensibilidad.
-Dicen que su música huele a Mediterráneo y sabe a música mestiza; ¿para usted a qué sabe?
-Pues sabe a mar, a amor, a desamor, a esperanza, a soledad, a alegría y a corazón.
-¿Hasta dónde le gustaría llegar?
-Siempre he soñado lo que el destino me regaló este año: vivir de la música, tener un disco que le guste a la gente y trabajar.
-¿Prefiere conciertos intimistas?
-No soy escrupulosa: lo que Dios me dé, bendito sea. Las primeras canciones estoy más concentrada, pero luego miro a los ojos a la gente y les canto.
-¿Para cuándo el segundo disco?
-Si Dios quiere, hasta 2008 no salimos, porque merece la pena lo que ha ocurrido y necesitamos tiempo para producir un disco de la calidad del primero.