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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
CULTURA
«Es un milagro que esté con vida, pero seguiré luchando con todas mis fuerzas»
Con una vida dedicada a defender los derechos de los saharauis, Aminattou Haidar recorre España tras recibir el premio Juan María Bandrés Reclama al Ejecutivo español que deje de «cerrar los ojos» ante el problema
La expresión de Aminattou Haidar es la de una mujer que ha sufrido. Su labor como defensora de los derechos humanos saharauis la ha llevado a ser encarcelada en dos ocasiones, y a sufrir la persecución constante de las fuerzas de seguridad del Gobierno marroquí, primero con el rey Hassan II, y ahora con Mohamed VI. Pero también es la de una mujer fuerte que, a pesar de tener la salud muy deteriorada, no ha dejado de luchar pacíficamente por aquello en lo que cree: la autodeterminación del pueblo saharaui y su derecho a una vida digna y a unas mínimas libertades. «Es un milagro que siga con vida, -escribía desde uno de sus encierros-, porque soy una mujer agotada físicamente de tantos años de desaparición y encarcelamiento, tanta tortura y tantas vejaciones, pero aquí estoy y seguiré luchando con todas mis fuerzas sabiendo que estáis allí luchando por nosotros».

Esta labor le ha valido la concesión del quinto Premio Juan María Bandrés a la Defensa del Derecho de Asilo y la Solidaridad con los Refugiados, otorgado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear), que la ha llevado a recorrer diversas ciudades españolas, entre ellas Alicante, donde fue recibida por el presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, y por la concejal de Acción Social, Asunción Sánchez Zaplana.

Una vida de lucha

Aminattou tiene en la actualidad 39 años, es divorciada con dos hijos. Su vida no ha sido fácil. En 1987, cuando tenía 20 años, fue secuestrada en Aaiún junto con más de 400 activistas, por participar en una protesta pacífica contra la ocupación del Sahara Occidental, cuando una comisión de la ONU visitaba la zona: «Fui torturada y pasé tres años y siete meses escondida en una mazmorra, sin ser juzgada». Su familia no sabía dónde se encontraba, y se la dio por desaparecida.

Haidar describe su encierro como algo horrendo: «Teníamos los ojos vendados, no había ventilación y no teníamos derecho a salir al sol ni a atenciones médicas, dormíamos en mantas en el suelo, y diariamente nos dirigían palabras que herían nuestra sensibilidad y nos amenazaban con violaciones sexuales». En el año 1991, fue uno de los 371 liberados por el Plan de Paz.

Sin embargo, el 21 de mayo del 2005, se inició en Aaiún una sublevación popular, a través de manifestaciones pacíficas, en las que los saharauis reclamaron sus derechos más elementales. «Pero estas movilizaciones fueron brutalmente reprimidas, con el resultado de cientos de víctimas, casas destruidas, desaparecidos, y activistas detenidos arbitrariamente», asegura, y añade: «El 17 de junio fui violentamente golpeada en una manifestación a la que quise ir para protestar por esta represión ante las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, y para expresar mi solidaridad con una serie de familias que pedían la liberación de sus hijos».

La agresión le produjo importantes heridas en la cabeza «y me dejaron tirada nadando en sangre».

Una vez recibida la mínima atención médica, fue secuestrada de la sala de urgencias sin mostrarle una orden de arresto. La Policía la interrogó durate 3 días y la encerraron en la Cárcel Negra. Allí siguieron luchando. Además de presionar a través de diversas huelgas de hambre, consiguieron hacer unas fotos de la prisión y darlas a conocer a través de Internet: «Atemorizaron al mundo entero», asegura.

El 13 de diciembre, un día después de que se le concediese el premio Juan María Bandrés, un tribunal marroquí la condenó a siete meses de prisión, en un juicio lleno de irregularidades, según los observadores internacionales presentes, entre ellos Amnistía Internacional y el Consejo General de Abogacía de España. La presión internacional consiguió que, finalmente, en enero del 2006, Haidar fuese liberada.

Un caso más

Pero no ha renunciado a su lucha, y sigue siendo perseguida: «Me han retirado el pasaporte durante 16 años, he sido despedida de mi puesto de trabajo, diariamente soy amenazada y hace cuatro días mi hija fue cacheada al entrar en la escuela».

En cualquier caso, para Aminattou Haidar, su caso es sólo uno más: «Mi sufrimiento es una ínfima parte del de todos los saharauis, las agresiones se siguen produciendo hasta hoy, no tenemos derecho a asociarnos, ni manifestarnos, ni expresarnos libremente, el Gobierno marroquí se venga de los que luchamos dejándonos sin trabajo o deportándonos al interior del país».



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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