La osteoporosis es una auténtica plaga silenciosa que afecta a un tercio de mujeres posmenopáusicas y que cuesta más días de hospitalización a las mayores de 45 años que otros problemas de salud tan serios como la diabetes, el ataque cardíaco o el cáncer de mama. Esa enfermedad, caracterizada por una densidad reducida de los huesos que facilita su fractura, se puede diagnosticar con un prueba sencilla y dispone de tratamientos eficaces que reducen hasta un 60% tal peligro, pero arrastra un pesado lastre: la mitad de las pacientes deja la terapia al cabo de un año, lo que relanza el riesgo de rotura de vértebras, cadera y muñeca.