La expresión de Aminattou Haidar es la de una mujer que ha sufrido. Su labor como defensora de los derechos humanos saharauis la ha llevado a ser encarcelada en dos ocasiones, y a sufrir la persecución constante de las fuerzas de seguridad del Gobierno marroquí, primero con el rey Hassan II, y ahora con Mohamed VI. Pero también es la de una mujer fuerte que, a pesar de tener la salud muy deteriorada, no ha dejado de luchar pacíficamente por aquello en lo que cree: la autodeterminación del pueblo saharaui y su derecho a una vida digna y a unas mínimas libertades. «Es un milagro que siga con vida, -escribía desde uno de sus encierros-, porque soy una mujer agotada físicamente de tantos años de desaparición y encarcelamiento, tanta tortura y tantas vejaciones, pero aquí estoy y seguiré luchando con todas mis fuerzas sabiendo que estáis allí luchando por nosotros».