Es tarde de toros. Al marcar el reloj la hora programada para el festejo se escucha el sonido de los clarines. En el patio de cuadrillas, espadas y subalternos inician su camino para hacer su aparición ante el público expectante. Encabeza la comitiva el alguacilillo montado a caballo. Recibe de la autoridad la llave de toriles, símbolo de apertura, y luego regresa para realizar el paseíllo. Le siguen los matadores; en el extremo izquierdo, el de alternativa más antigua; el lugar central está destinado al más reciente. Los matadores que se presentan por vez primera en la plaza se identifican con la montera en la mano. Hechos los saludos, cambiarán el capote de paseo por el de brega. La lidia del primer toro va a comenzar.