Europa está dispuesta a proporcionarle a Irán el fuego nuclear, pero sólo el que sirve para encender bombillas, no el que podría ser utilizado en la destrucción de naciones enteras, como Israel. Y está dispuesta a hacerlo, además, en el marco de un amplio paquete que comprenderá no sólo tecnología punta para el desarrollo y la utilización de energía nuclear en usos civiles, sino también medidas económicas de gran calado, y mecanismos de colaboración política y de seguridad absolutamente innovadores en las relaciones de la Europa comunitaria con la Persia de los ayatolás.