El director de cine Víctor Erice lamentó ayer que en la industria cinematográfica actual, y especialmente en el guión se haya perdido «la artesanía y la sabiduría» con la que hace años se elaboraban, aunque, señaló, éste sigue siendo el protocolo fundamental en el que se basan todos los proyectos del sector.
A pesar de ello, afirmó que no es «un director que basa sus proyectos en guiones; eso corresponde a un modelo muy industrial de hacer cine y prefiero un corsé menos rígido que la estructura de un guión».
Erice habló ayer, algo realmente inusual en él, en Alicante, donde desde el pasado lunes imparte un taller de realización cinematográfica organizado por el Aula de Cultura de la CAM. El realizador señaló además que prefiere trabajar en proyectos de presupuesto más bajo si, a cambio, obtiene más libertad para desarrollarlos.
Precisamente, según él mismo indicó, la libertad a la hora de trabajar es lo que define sus últimos trabajos, que consisten en una forma de hacer cine que se exhibe en centros culturales y museos, porque son nuevos espacios de exhibición, que es el gran problema que existe en el cine actualmente. Erice insistió en que de todas formas, su espacio natural es el cine y las salas convencionales, pero el realizador vasco señaló que de esta nueva y experimental forma de mostrar los trabajos cinematográficos, «estamos liberados de la obligación que tiene el productor de amortizar el dinero de la película».
En este sentido, recordó algunos de sus últimos trabajos como Cartas filmadas, realizado junto al director iraní Abbas Kiarostami, o La morte rouge, un mediometraje en el que Erice narra su iniciación en el cine como espectador cuando tenía 7 años y que se exhibirá en el Centro Pompidou de París en 2007.
En su intervención, el realizador vasco se refirió al periodo «muy crítico» por el que, a su juicio, atraviesa actualmente la exhibición de cine en las salas, una situación motivada por la aparición del DVD, que hace que cada vez más gente se quede en el interior de sus hogares viendo las películas, explicó.
Para el director vasco, la dependencia de la televisión dificulta también la puesta en marcha de un proyecto cinematográfico, ya que, según indicó, no hay trabajo que se ponga en pie sin que se haya negociado antes con la televisión la venta de los derechos de antena. Hacer lo contrario, agregó, supone un «riesgo».
Erice finaliza hoy su participación en el taller de realización cinematográfica, en el que dieciséis alumnos trabajan en la dirección de un documental o un corto basado en un guión original o en una adaptación de El retrato oval de Edgar Allan Poe.
Víctor Erice ha dirigido tres películas fundamentales, con las que ha sido reconocido en múltiples países. Se trata de El espíritu de la colmena, que ganó la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián en 1973, El sur y El sol del membrillo, en 1992.