El aumento del 35% de la ocupación española debe contraponerse «al espectacular avance por encima del 750% de los inmigrantes, de manera que el 2,3% de aportación al total que efectuaban en 1995 pasó al 13% en 2005». Esta ganancia, superior a los 10 puntos porcentuales en el total de empleados, coincide con la pérdida de ocupación de los nacidos en España, «que vieron reducir su aportación del 97,7% al 87%».
Ahora bien, la absorción por parte de los inmigrantes del 34% del nuevo empleo refleja pesos distintos en las variables que analiza el estudio. Por ejemplo, la distribución muestra «un perfil decreciente con la edad». En los grupos más jóvenes la aportación es muy notable, supera el 100% para aquellos con edades entre los 16 y los 19 años y el 54% para los de 20 a 24. A partir de esa edad y hasta los 39 años, la relación oscila en valores próximos al 40% y luego baja hasta el 9,4% en el colectivo de 55 a 59 años, para finalmente volver a presentar mayor contribución en el grupo de edad más avanzada (60 a 64 años) con un 17,7%.