Iker Jiménez quiere clonar a Jesús de Nazaret. El director de Cuarto milenio se lo apremiaba la otra noche a un científico, Manuel García Blázquez, médico forense que ha producido una ancha literatura sobre aspectos médico-legales, además de ocuparse de asuntos como la identidad de Jesús y el exorcismo del Albaicín. «¿Podría obtenerse un clon a partir de la sangre de Jesús conservada en la Sábana Santa de Turín o en el Sudario de Oviedo?», preguntaba Jiménez. Es posible, sí, contestaba el médico. Contestaba tal cosa -hay que subrayarlo- envolviendo la afirmación en un densísimo manto de dudas técnicas y de reprobaciones éticas, pero esto, evidentemente, a Iker le daba igual. Vale la pena reconstruir la historia. Uno: las investigaciones más recientes sobre la Sábana de Turín rectifican las penúltimas pruebas con Carbono 14 y vuelven a datar la pieza en el siglo I (esto, todo hay que decirlo, ya lo habíamos contado en La buena vida de Punto Radio hará cosa de un mes).