La Policía Nacional concluyó el sábado una operación antiterrorista que preparaba desde hace dos años y arrestó en Málaga a dos presuntos miembros del IRA Auténtico (RIRA), según informó un portavoz del Ministerio del Interior. El RIRA es la principal escisión que sufrió la banda irlandesa en 1997, cuando anunció el abandono del terrorismo, y el grupo que horrorizó al mundo en agosto de 1998 con la matanza de Omagh, el último gran atentado en el Ulster, en el que murieron 29 personas, entre ellas numerosos niños.
Miembros de la brigada antiterrorista de la Policía Nacional arrestaron en la Costa del Sol a Thomas Philip C, un dublinés de 32 años residente en San Pedro de Alcántara, y a Aarón Willian J, de 42 años, nacido en el Ulster y vecino de Benalmádena, cuando se disponían a trasladar al Reino Unido medio millón de cajetillas de tabaco de contrabando, con un valor superior al millón de euros.
Los investigadores creen que la mayor parte de los beneficios de la operación de contrabando se iba a destinar a financiar atentados del RIRA, que ha hecho de estas operaciones fraudulentas su principal vía de obtención de fondos.
La investigación policial todavía sigue abierta, por lo que los agentes no descartan la posibilidad de más detenciones en los próximos días.
La redada es fruto de una investigación iniciada en 2004 por la Comisaría General de Información, que comenzó las indagaciones tras recibir información de que irlandeses asentados en la costa mediterránea española se dedicaban a la financiación de grupos terroristas, especialmente el RIRA, mediante el contrabando de tabaco.
Los investigadores también han podido comprobar que los canales del contrabando de tabaco son utilizados por la organización terrorista para su aprovisionamiento de armas y explosivos.
Los agentes, que seguían los movimientos de los sospechosos desde hace días, capturaron a los dos presuntos terroristas cuando sacaban el cargamento de tabaco del almacén de seguridad donde lo ocultaban, en el polígono industrial malagueño de Guadalhorce. Los dos camiones, uno cargado con 250.000 cajetillas y otro con 248.000, se dirigían al Reino Unido, donde tenían previsto vender el tabaco de contrabando, con un valor en España de 1.058.000 euros -176 millones de pesetas- y un precio muy superior en destino. Las cajetillas de cigarrillos iban ocultas entre los embalajes de muebles y otros productos
Por vía marítima
Los detenidos ejecutaban la última parte de la operación de contrabando terrorista, ya que el cargamento de tabaco había llevado a la nave industrial de Guadalhorce desde un puerto de la Costa del Sol, que fue el punto por donde días antes había entrado la mercancía de forma ilegal en España, dentro de las bodegas de un barco.