Los conservadores británicos lograron en las elecciones municipales celebradas en partes de Inglaterra el pasado jueves el mejor resultado desde 1992, cuando John Major ocupaba la jefatura de Gobierno.
El nuevo líder conservador, David Cameron, compareció en la mañana de ayer en Hammersmith y Fulham, un distrito de Londres en el que los tories han logrado la alcaldía, para celebrar el triunfo, decirle a Blair que un reajuste no es suficiente sino que hace falta un cambio de políticas y del Gobierno y para añadir también que es consciente de que aún queda mucho por hacer. Cameron se ha beneficiado aparentemente de un mayor brío de los votantes conservadores tradicionales para acudir a los colegios electorales tras unos años de apatía y de resignación y también del absentismo de potenciales votantes laboristas desilusionados con el Gobierno. Los conservadores cosecharon el 40% del voto, los liberales el 27% y los laboristas el 26%