El director de la CIA, Porter Goss, dimitió anoche de su cargo, menos de dos años después de haber asumido sus funciones al frente de un organismo sacudido por la guerra en Irak y la controversia en torno a la lucha contra el terrorismo. «Aprecio su integridad, el honor ... que brindó al trabajo», dijo el presidente Bush, que no dio explicación alguna para la renuncia, ni el nombre de un sucesor.
Goss, un ex legislador republicano, fue cuestionado casi desde el momento mismo en que entró en funciones, y ahora abandona la dirección del organismo de inteligencia tras varios escándalos por las filtraciones a la prensa de informaciones incómodas para el gobierno de Bush.
La revelación de la existencia de prisiones secretas en el exterior para detener a acusados de terrorismo, determinó que en abril la agencia decidiera despedir a un funcionario de alto rango. Bush se comprometió a encontrar a los responsables de las filtraciones que amenazaron la seguridad nacional.
En septiembre de 2004, Goss sucedió en el cargo de director de la CIA a George Tenet, cuya reputación estaba en entredicho por la información falsa que indicaba que Irak poseía armas de destrucción masiva, lo que justificó la guerra en Irak.