El Consejo de Ministros nombró ayer a Javier Zaragoza Aguado nuevo fiscal jefe de la Audiencia Nacional en sustitución de Eduardo Fungairiño, que cesó el pasado 1 de febrero a petición del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, después de que incumpliese de forma reiterada sus instrucciones.
Zaragoza fue propuesto al Gobierno el pasado 25 de abril para ocupar el puesto por Conde-Pumpido después de que recibiese el apoyo de la mitad del Consejo Fiscal y empatase a seis votos con el aspirante avalado por los vocales conservadores, el fiscal del Supremo Fernando Sequeros. El cese de Fungairiño fue muy criticado por las asociaciones judiciales conservadoras y por el PP, que lo relacionaron con supuestas concesiones al entorno etarra a cambio de la hipotética declaración de una tregua.
El nuevo fiscal jefe, que desde hace un año era el máximo responsable de la Fiscalía Antidroga, tiene previsto tomar posesión el próximo 17 de mayo en un acto que tendrá lugar en la Audiencia Nacional. La jefatura vacante en Antidroga será ocupada de forma interina por el actual teniente fiscal de la fiscalía especial, José María Lombardo, hasta que el Gobierno saque a concurso la plaza.
Crimen y narcotráfico
Zaragoza es un reputado experto en crimen organizado y narcotráfico y un hombre de la máxima confianza del fiscal general del Estado, que mantiene una estrecha relación de amistad con él desde 25 años. Es un jurista progresista y con amplia experiencia en puestos de mando tras 15 años en la cúpula de Antidroga, primero como número dos de la fiscalía y ahora como máximo responsable.
En los próximos meses jugará un papel protagonista al frente del órgano que controlará la aplicación de algunas de las medidas que pueden facilitar un hipotético proceso de liquidación del terrorismo de ETA, como el acercamiento de presos, la vuelta a la legalidad de Batasuna o los cambios en la política penitenciaria entre otros.