La Ejecutiva de Esquerra Republicana de Catalunya acató ayer la decisión de sus bases: pedirá el no a la reforma del Estatut en el plebiscito previsto para el próximo 18 de junio. La rectificación de los dirigentes del partido -que hace tan sólo una semana aprobaron una resolución en la que propugnaban el voto nulo- sitúa al gobierno de la Generalitat ante un escenario complicado. El presidente de CiU, Artur Mas, apenas esperó unos minutos para reclamar a Pasqual Maragall que «recomponga» de inmediato su gabinete y rompa con la formación independentista. «Que no haga hacer de nuevo ridículo a Cataluña acudiendo al referéndum con un Gobierno desunido», exigió. Todo está en manos del propio jefe del Ejecutivo autonómico.
La exigencia del líder de la oposición catalana vino acompañada de una oferta. Su federación garantizará la gobernación de la comunidad hasta que los ciudadanos se pronuncien sobre la reforma. A partir de ahí, Maragall se vería obligado a convocar elecciones. «No tiene sentido alargar el desconcierto y la agonía de las instituciones políticas», remarcó Mas.
La respuesta tendrá que esperar. El portavoz de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, recordó que aún hay que oír al Consell Nacional de ERC. El máximo órgano del partido entre congresos votará y previsiblemente ratificará hoy la resolución de la Ejecutiva independentista. Pero Iceta optó por la cautela. «Hemos valorado ya tantas posiciones diferentes de los republicanos que no queremos añadir más confusión a una situación muy delicada para la propia dirección del partido», apuntó. En cualquier caso, dio una clave: «los socialistas -dijo- no tomamos las decisiones en caliente».
Apoyo al tripartito
Fuentes de ERC aseguran, además, que desde la presidencia se les ha garantizado ya que el tripartito seguirá incólume como poco hasta el referéndum. El portavoz del partido en el Parlament, Joan Ridao, recordó que el presidente de la Generalitat remodeló hace apenas unas semanas su gabinete y defendió que no tendría sentido hacerlo saltar ahora por los aires. «Nadie remodela el gobierno para convocar elecciones al mes y medio-señaló-; y quien crea que se cumplirán los intereses perversos de Zapatero y Mas está equivocado». Aún así, dirigentes independentistas admiten que todo dependerá del resultado de la consulta popular. «Si el no'llega al 40% es evidente que la viabilidad del Ejecutivo quedará en entredicho», dicen.
Maragall tendrá que enfrentarse ahora a aquellas voces que tanto dentro del PSC como en el PSOE consideran que ha llegado el momento de romper con Esquerra. Desde el Gobierno se admite que el no de este partido al principal proyecto de la legislatura en Cataluña crea una situación «difícil» para el tripartito y son varios los dirigentes socialistas que coinciden con el principal partido de la oposición en que esta «incoherencia» es insostenible.
Con todo, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, eludió opinar sobre cuál debe ser la decisión de Maragall y se limitó a lamentar la resolución de los independentistas. «Lo siento, porque el Estatuto de Catraluña es un buen estatuto y es una pena que quien ha participado tan activamente en él no se sume a su respaldo; pero son decisiones soberanas y hay que respetarlas», dijo.
El PSC también garantizó en público la libertad de movimientos de Maragall para decidir lo que considere oportuno. Iceta -que participó en la votación del Estatuto en la comisión general de comunidades autónomas del Senado- aseguró que tiene el «máximo apoyo» del partido para adoptar la resolución que considere oportuna. Sin embargo, mostró su decepción hacia la actitud de ERC.