-Hace veinte años ya hablaban en las facultades de Periodismo del final del periódico en papel, ¿ahora va la cosa en serio, quién no se ponga las pilas puede tener problemas?
-Absolutamente. El papel no va a desaparecer porque sigue siendo uno de los formatos más agradecidos para leer, cuando uno lo quiere hacer de verdad y en profundidad, pero el futuro de la prensa de pago en papel solo pasa por tener una altísima calidad. La cosa está clara: mucha calidad, con menos lectores pero mucho más exigentes y muy interesados en ciertas informaciones y opiniones de rigor, lo que lleva implícito un alto grado de formación y autoexigencia de los periodistas. Serán medios especializados que tendrán una importancia altísima en perfiles y sectores sociales de gran incidencia por su capacidad de decisión y liderazgo social. El nuevo panorama nos va a obligar a todos a cambiar radicalmente la forma de entender la información y la forma del negocio de la información.
-¿Cuál debe ser el perfil del periodista del siglo XXI? ¿Considera que las universidades y las empresas saben formar ese tipo de perfiles profesionales?
-Algunas universidades lo hacen, otras muchas no y las empresas casi ninguna, es increíble pero casi ninguna empresa dedica esfuerzos a la formación de sus profesionales. El perfil del periodista sigue siendo el de siempre. Lo más importante para un periodista no son los medios, sino las cosas a las que miras, cómo miras y a qué miras, y esa voluntad que tiene el periodista vocacional de contar lo que ve y experimenta. El periodista del siglo XXI y el de los nuevos medios tiene que ser el periodista de siempre, una persona muy curiosa que es capaz de ver el mundo que le rodea con atención para descubrir detalles con precisión y rigor, esto es irrenunciable. Creo que hay que tener un ánimo de participación y estimulación, ser muy cívico, porque el periodismo no tiene sentido si no hacemos del periodismo una función y un arte de democracia. Hoy, en cambio, el periodista debe saber manejar medios muy distintos para construir las noticias y las historias. Sube el nivel de exigencia en el uso de los medios pero, en el fondo de todo, lo que se demanda es una persona muy curiosa, activa socialmente y que cuente las cosas de la manera más honesta y atractiva para los demás.