Gran parte del éxito que tenga hoy el espectáculo Maravillas alicantinas se deberá al delegado artístico, Emilio Ruiz, que ha puesto mucha ilusión y trabajo en la Elección. Como todos, está muy pendiente del cielo y reconoce haber pasado la semana contactando con diferentes servicios meteorológicos. «Vamos a esperar y a confiar en el tiempo, si tenemos que aplazarlo que sea para hacerlo un poco más tarde».
Ante la posibilidad de que el escenario esté mojado, se han comprado unas escobas de goma para eliminar el agua. La tarima se ha pintado y el material resbala, aunque Emilio Ruiz no cree que sea problemático.
Confiesa haber dormido muy poco en las dos últimas semanas, pero cree que merece la pena. Ha pasado de ser uno de los bailarines de la gala a dirigirla. Las 110 personas que componen el cuerpo de baile están ensayando desde el mes de febrero y todos están contentos con el resultado del espectáculo.
El delegado artístico quiere que sea diferente a lo que se ha visto en los últimos años. «Tengo muchísima ilusión, estoy cada vez más contento, con ganas de ver lo que pasa porque el cansancio ha hecho mella, casi no he dormido en las dos últimas semanas». A pesar de todo el trasiego, ha continuado ejerciendo de profesor, que es su trabajo. Se ha propuesto hacer una gala diferente, amena, con pocas estridencias, y eso lo denota la música instrumental y poco dada a las modernidades. «Quiero que la Elección tenga un hilo conductor en el que la gente sepa de lo que se habla, de la iglesia de Santa María como rincón importante de los alicantinos», declara el delegado artístico, que considera que las coreografías son «muy innovadoras, con mucho movimiento de brazos...» Admite que los bailarines «tienen muchísima ilusión de ver el resultado y la sensación que tenemos todos es muy buena».