No hay cura para el alzhéimer, pero los expertos no cesan en su empeño de encontrar formas de mejorar la calidad de vida de quienes padecen esa enfermedad. En Alicante, la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer (AFA) cuenta en sus instalaciones con la sala Snoezelen, una pionera iniciativa en España que busca aumentar la comunicación del paciente y hacer su vida mejor.
La sala consiste en una gran habitación ambientada con música relajante, como el sonido de las olas, y perfumada con aromas dulces, como el de la canela y el de la vainilla. Un sillón grande de piel blanca, cuyos respaldos son espejos, suponen la primera actividad. Junto a él hay tres grandes tubos con agua burbujeante que cambia de color.
Junto al sofá, una cama de agua. En ella, los pacientes se tumban y pueden acariciar y ver un manojo de docenas de haces de fibra óptica, que resultan suaves al tacto y agradables a la vista, ya que cambian gradualmente su color. Además, hay dos paneles. Uno estimula el tacto y el oído y el otro, la vista. En una de las paredes se proyectan imágenes sugerentes de paisajes relajantes y una gran bola de discoteca preside la habitación.
El ambiente evoca paz y cada uno de los pacientes que acude a esta sala va acompañado de un fisioterapeuta o cualquier otro profesional de AFA. «La idea es crear un ambiente de seguridad, de bienestar. Los estímulos son básicos, muy sensoriales», explica Violeta Clement, psicóloga de la asociación. Sorprendida y satisfecha, Violeta observa como María, una mujer con alzhéimer leve, está completamente relajada en la cama de agua. «Estaba un poco nerviosa pero parece que se ha tranquilizado». Eliseo Arnau es otro de los mayores que ayer disfrutó de las actividades de la sala junto a su fisioterapeuta, Francisco Millán. «El sentido que peor tiene es la vista», explica el experto. Por eso, en lo que más se centra Millán es en preguntarle por los colores.
El objetivo de la sala Snoezelen es «mejorar la calidad de vida tanto para los enfermos como para sus familiares», añade Violeta.
En la provincia hay 15.000 afectados por esta enfermedad, de los que 4.000 están en la ciudad de Alicante, aunque se calcula que en la capital «hay unos 4.000 más sin diagnosticar», explica Luis Mora, gerente de AFA.