El municipio de Orihuela, igual que la mayoría de la Vega Baja, experimenta un crecimiento espectacular en la costa. Y me refiero a experimento porque ha carecido de la correcta planificación de la intervención urbanística como del análisis de sus consecuencias. Todo este desbarajuste y crecimiento descontrolado ha respondido más a modelos desarrollistas que a las mismas necesidades de sus ciudadanos. Desarrollo por desarrollo sin límite alguno respondiendo a la ecuación «a mayor número de casas y edificaciones construidas mayor progreso».