Desde que se declaró oficialmente la plaga del picudo rojo en el término municipal ilicitano, Ayuntamiento y Generalitat establecieron que se repartirían las tareas en la lucha contra el insecto, aunque se mantendría una coordinación permanente. El primero se viene haciendo cargo del control y vigilancia de los huertos históricos, con el fin de tratar de impedir que el picudo les alcance. El segundo combate la plaga en los focos localizados en las pedanías de Valverde, Daimés, Matola y Las Bayas.