El Málaga B quedó automática descendido a la Segunda División B después de que ayer se consumase la derrota del primer equipo ante el Racing de Santander en La Rosaleda (2-3).
No obstante, los jugadores del filial, tal vez conscientes de que podrán formar parte de la primera plantilla el próximo año ante la importante deuda que arrastra el club (24 millones de euros), siguieron peleando para demostrar su nivel. Puede ser un rival incómodo en lo que resta de campeonato y robar puntos importantes a los rivales del Hércules.
Ayer pusieron contra las cuerdas al Nàstic de Tarragona, aunque, al final, los catalanes se llevaron el triunfo en su feudo (3-2). Los hombres de Luis César sufrieron hasta el último minuto.